El 28 de enero de 1897 constituye una fecha importante para la pantalla grande en nuestro país, pues ese día fueron proyectadas en el Teatro Baralt de Maracaibo “Especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa” y “Muchachas bañándose en la Laguna de Maracaibo”, dos títulos en blanco y negro y sin sonido, que podrán resultar largos y graciosos ahora, pero que terminaron haciendo historia por ser los primeros en presentarse ante la audiencia venezolana.
En el marco de esta festividad, es propicio el momento para reflexionar acerca de las películas hechas en casa. Si bien es cierto que hemos avanzado mucho en materia del séptimo arte, considero que aún estamos en pañales…Y esta es una opinión muy personal en la que no pretendo subestimar para nada los trabajos que se han realizado hasta el momento, que han sido sacados a flote con mucho esfuerzo de sus creadores. Cuando digo que estamos en pañales, quiero hacer alusión a que existe mucho talento y creatividad que termina desperdiciándose por lo difícil que se les hace a los directores financiar sus películas, lo que nos ha impedido evolucionar. Muchas ideas brillantes deben estar engavetadas por falta de presupuesto. Además, pareciera que existe restricción en cuanto a los temas a tratar, ello ha conllevado a observar reiteradamente tramas violentas y llenas de groserías, aún cuando tenemos muchas otras cosas que mostrar y que nos identifican como nación.
Entre mis películas locales favoritas están: “Elipsis”, por su fotografía y notable diferencia con el resto. “Manuela Sáenz”, por la impecable actuación de Beatriz Valdés, y de las más recientes…”Cyrano Fernández”, porque me resultó original la adaptación de una historia tan poética dentro del contexto de una barriada caraqueña.
En el marco de esta festividad, es propicio el momento para reflexionar acerca de las películas hechas en casa. Si bien es cierto que hemos avanzado mucho en materia del séptimo arte, considero que aún estamos en pañales…Y esta es una opinión muy personal en la que no pretendo subestimar para nada los trabajos que se han realizado hasta el momento, que han sido sacados a flote con mucho esfuerzo de sus creadores. Cuando digo que estamos en pañales, quiero hacer alusión a que existe mucho talento y creatividad que termina desperdiciándose por lo difícil que se les hace a los directores financiar sus películas, lo que nos ha impedido evolucionar. Muchas ideas brillantes deben estar engavetadas por falta de presupuesto. Además, pareciera que existe restricción en cuanto a los temas a tratar, ello ha conllevado a observar reiteradamente tramas violentas y llenas de groserías, aún cuando tenemos muchas otras cosas que mostrar y que nos identifican como nación.
Entre mis películas locales favoritas están: “Elipsis”, por su fotografía y notable diferencia con el resto. “Manuela Sáenz”, por la impecable actuación de Beatriz Valdés, y de las más recientes…”Cyrano Fernández”, porque me resultó original la adaptación de una historia tan poética dentro del contexto de una barriada caraqueña.
¿Y a ti? ¿Qué películas venezolanas te han gustado y por qué?



